miércoles, 29 de septiembre de 2010

La súper pollita

Yo, cuando chica almorzaba en la cocina. Una cocina grande, suereña, con "cocina leña", calentita y papel mural estampado con flores rosadas... que se escondían entre grumos de puré que tirábamos con mi hermana; agarrabamos la cuchara llena de comida y tratabamos de achuntarle a algo, cualquier cosa que sirva de puntería.. eramos cómplices y socias, pero al decir verdad a ella siempre se le ocurrían las maldades y después me echaba la culpa a mi.
Yo, cuando chica seguía a mis hermanas en calzones por la casa y siempre me escondía para que no me vean; los Domingos iba a saltar a la cama de mi mamá mientras veía cachureos y cuando andaba en bicicleta nunca pasaba las posas de agua porque pensaba que eran hoyos infinitos. Me escondía detrás del sillón para hacer "obras de arte" en la pared, tenía unas patas rosadas con blanco que eran mas o menos mi promesa y una polera de unos monos y leones que no sé por qué me gustaba tanto, nunca me los sacaba.
Yo, cuando chica me pasaba al terreno de al lado, inóspito y abandonado, a sacar castañas; iba al lago con mi nana y allá siempre me contraba con mis compañeros; en colegio iba en los talleres de arte, infancia misionera y jugetería. En el taller de arte podía pintar paisajes, monos y mancharme, nunca ensusiarme; una vez me gané una lugar en una expo gracias un mono hecho en una botella. En infancia misionera iba de viajes/paseos a panguipilli, temuco y pueblitos cercanos, era sólo para perder clases, y cuando hacíamos bailes siempre me elegían de "principal" sólo porque era bajita y flaquita y así podían levantarme y darme vueltas. En juguetería hacíamos muñecas de algodón, de género, cocíamos y bailabamos arriba de las mesas.
Yo, cuando chica viajaba a Santiago y creía que las puertas del metro eran sensoriales o algo por el estilo, funcionaban con una especie de laser que detectaba si había alguien cruzandose y me pasaba el rollo de que el tren del metro avanzaba a una velocidad casi como de años luz....y me compraba helado egocéntrico que en ese entonces costaba $300.
Iba a darme vueltas en los juegos que estaban detras de los departamentos de mi abuela, me tiraba de un refalín gigante y azul, creía que el ratón hacía castillos con los dientes recolectados, me las daba de poeta y dibujante y mi hermana siempre me pedía ayuda en clases de computación porque no cachaba ná. Me escondía detrás del kiosko y no sé por qué, pero desde primero a cuarto básico en los recreos nos gustaba molestar a "niños grandes" (de octavo) y tampoco sé por qué, pero justo esos niños siempre se llamaban Felipe. Con mis amigas nos colabamos a los desayunos en los que nunca nos inscribimos y nos ibamos detrás del gimnacio a cantar y a darnos de rebeldes para que después venga la inspectora con una escoba a perseguirnos. Jugabamos a la botellita y lo máximo de adrenalínico era un beso, en la mejilla, del Daniel.
$100 el algodón de azucar a la salida del colegio, shows para ir al Mc Donlads, monjas que te mandan a inspectoría, caídas en patines rollers desde la cuesta, tocarle el citófono al vecino, escapar de mi hermano, esconderme del payaso que se pasea en globo, llorar porque en la bomba de vencina no me limpian el vidrio, chocar siempre con algún poste, echarle jugo de melón tuna a la sémola, meternos al patio "prohibido" (por qué siempre en los colegios de monjas hay como patios prohibidos y lugares secretos?),jugar tazos en el furgón... y siempre me escondía de todo, porque era súper cobarde.

Yo, cuando chica era súper polla.


jueves, 23 de septiembre de 2010

Y si un día dijera:


Mi sentido del humor no está de lo mejor,
mi cabeza cae y mis manos van al lado,
mis pies no sienten el suelo, no avanzan ni pretenden...
mi ser no ve, no siente, no cree.

estaría todo perdido.


sábado, 18 de septiembre de 2010

Tuve un sueño

Tuve un sueño, uno raro, los típicos sueños que son más que "mágicos", espirituales: Iba en un auto, de copiloto y el tipo que manejaba supuestamente era mi pololo. Algo tránfugo teníamos, el ambiente estaba tenso, el sol casi se escondía y el desierto se veía casi rojo, íbamos en busca de algo, algo bueno. Las ventanas abiertas hacían que mi pelo flameara como una bandera y tomara ese tono cobrizo, que nunca tiene; mi cara se mezclaba entre el sol y mi pelo... y él, mientras manejaba, me miraba con una pequeña risita, como si olcultara muchos secretos; los dos al parecer teníamos un gran secreto.. el problema esque no sé cual. Llegamos a una playa vacía, el tipo saca una cámara con un gran foco y comienza a fotografiarme en la orilla del mar, haciendo muecas, mezclando mis blancuchas piernas con la arena oscura, en fin no íbamos a eso "deja la cámara y ponte serio"... algo buscabamos, estábamos ahi por algo, no sé qué, en el sueño lo sabía. Ahora no.
De pronto alguien me habla; la voz de una mujer, me dice que mire a mi alrededor, que busque bien.. "donde las nubes no toquen el mar" fue su gran frase. No podía creelerlo, me sentía frustrada..no podían darme una metáfora, porfavor no, estaba cansada, no quería metáforas ni puzles, nada que tenga que decifrar.. con la mano en la cabeza giro, observando la playa, la cara que tenía en ese momento creo que era la copia feliz de una suplica, de un vacío mental. Veo el mar, ese mar de película con un atardecer casi cliché, nubes rojas, naranjas y moradas producían un reflejo hermoso, de pronto en un cierto lugar no habían nubes, era como un vacío sobre el agua y también un vacío en el agua, no había reflejo. "Ahí! ahí! es!!" le dije. Camino hacia el mar, lento y segura, parada en la orilla comienzo a caminar mar adentro... con las manos sin tocar el agua..sólo rosando ese aire que hay entre el agua y mi palma. me detengo justo en el lugar indicado, el agua me llegaba un poco más arriba que mi cintura, miré que todo estubiera bien a mi alrrededor.. tomé aire hasta que mis mejillas no daban más de infladas, sin botar el aire me sumergí............ Desperté.