
sábado, 25 de diciembre de 2010
Fragmentos en el cuaderno de "Historia del Arte"

martes, 7 de diciembre de 2010
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Como cuando era chica, envolvía una de mis piernas con mis dos manos, era tan flaca y chica que mis manos eran capaces de envolver casi todo el muslo.sábado, 13 de noviembre de 2010
Yo aún recuerdo
martes, 2 de noviembre de 2010
miércoles, 29 de septiembre de 2010
La súper pollita
Yo, cuando chica seguía a mis hermanas en calzones por la casa y siempre me escondía para que no me vean; los Domingos iba a saltar a la cama de mi mamá mientras veía cachureos y cuando andaba en bicicleta nunca pasaba las posas de agua porque pensaba que eran hoyos infinitos. Me escondía detrás del sillón para hacer "obras de arte" en la pared, tenía unas patas rosadas con blanco que eran mas o menos mi promesa y una polera de unos monos y leones que no sé por qué me gustaba tanto, nunca me los sacaba.
Yo, cuando chica me pasaba al terreno de al lado, inóspito y abandonado, a sacar castañas; iba al lago con mi nana y allá siempre me contraba con mis compañeros; en colegio iba en los talleres de arte, infancia misionera y jugetería. En el taller de arte podía pintar paisajes, monos y mancharme, nunca ensusiarme; una vez me gané una lugar en una expo gracias un mono hecho en una botella. En infancia misionera iba de viajes/paseos a panguipilli, temuco y pueblitos cercanos, era sólo para perder clases, y cuando hacíamos bailes siempre me elegían de "principal" sólo porque era bajita y flaquita y así podían levantarme y darme vueltas. En juguetería hacíamos muñecas de algodón, de género, cocíamos y bailabamos arriba de las mesas.
Yo, cuando chica viajaba a Santiago y creía que las puertas del metro eran sensoriales o algo por el estilo, funcionaban con una especie de laser que detectaba si había alguien cruzandose y me pasaba el rollo de que el tren del metro avanzaba a una velocidad casi como de años luz....y me compraba helado egocéntrico que en ese entonces costaba $300.
Iba a darme vueltas en los juegos que estaban detras de los departamentos de mi abuela, me tiraba de un refalín gigante y azul, creía que el ratón hacía castillos con los dientes recolectados, me las daba de poeta y dibujante y mi hermana siempre me pedía ayuda en clases de computación porque no cachaba ná. Me escondía detrás del kiosko y no sé por qué, pero desde primero a cuarto básico en los recreos nos gustaba molestar a "niños grandes" (de octavo) y tampoco sé por qué, pero justo esos niños siempre se llamaban Felipe. Con mis amigas nos colabamos a los desayunos en los que nunca nos inscribimos y nos ibamos detrás del gimnacio a cantar y a darnos de rebeldes para que después venga la inspectora con una escoba a perseguirnos. Jugabamos a la botellita y lo máximo de adrenalínico era un beso, en la mejilla, del Daniel.
$100 el algodón de azucar a la salida del colegio, shows para ir al Mc Donlads, monjas que te mandan a inspectoría, caídas en patines rollers desde la cuesta, tocarle el citófono al vecino, escapar de mi hermano, esconderme del payaso que se pasea en globo, llorar porque en la bomba de vencina no me limpian el vidrio, chocar siempre con algún poste, echarle jugo de melón tuna a la sémola, meternos al patio "prohibido" (por qué siempre en los colegios de monjas hay como patios prohibidos y lugares secretos?),jugar tazos en el furgón... y siempre me escondía de todo, porque era súper cobarde.
Yo, cuando chica era súper polla.
jueves, 23 de septiembre de 2010
Y si un día dijera:
Mi sentido del humor no está de lo mejor,
mi cabeza cae y mis manos van al lado,
mis pies no sienten el suelo, no avanzan ni pretenden...
mi ser no ve, no siente, no cree.
sábado, 18 de septiembre de 2010
Tuve un sueño
viernes, 27 de agosto de 2010
En primera persona
Este pasa el límite de lo obsurdo, y no tiene que esforzarse para que yo me arrastre detrás de él. Haga lo que haga me mata de la forma mas dulce, suave y sutil; me quema, como si quisiera vivir y morir por él, al mismo tiempo. Como si sus palabras hirientes y sarcásticas resbalaran por mis hombros, pasando por mi cuerpo sin hacerme ningún daño y llegaran a mis pies para poder pisotearlos como a un bicho.
No soy masoquista, sólo sé que su rencor es el disfráz de su más mínimo deseo, que al ser inevitable llega a ser hiriente y después de eso no hay salida; oh! cuanto espero amarlo, borrarle su dolor con un dedo cuando toque su cuerpo, con un botón mágico al apretar su nariz... oh dios! sácame de este sueño.. no quiero estar aquí. no quiero".

miércoles, 25 de agosto de 2010
Estoy cansá...
Estoy cansá de los humanos, de las estupideces, de los resentidos, de los poco "vivos"... estoy cansá de las termoeléctricas, de las hidroeléctricas, de que no pesquen a los mapuches, de que en la tele den puras porquerías y que por poco hagan tazones, globos, poleras y banderitas con inscripciones como "I love Chile, I love mineros"...
Estoy cansá del metro, estoy cansá de que suba la tarifa del pase, estoy cansá de Santiago, estoy cansá porque he dormido poco, estoy cansá de los que están cansados y de los alegones...por eso ahora dejo de alegar.
Me gusta el arte; me recuerda cuanto puedo amar. Me gusta la música; me recuerda que puedo sentir. Me gusta amar; me recuerda que puedo entregar. Me gusta el frío; me recuerda que estoy viva. Me gusta cansarme; me recuerda que puedo descansar.
lunes, 23 de agosto de 2010
A mi siempre me gustó escribir, pero
Me parecía intrigante escribir lo que nunca escribo –pero que sí escribí alguna vez- dejar de lado los escritos sarcásticos, irónicos, pesados y críticos empezando por lo dulce y metafórico, eso que hace sonar todo de otro mundo, esa narración detallada que describe con exactitud hasta el olor más difícil de adivinar. Estoy aquí de nuevo, viviendo el día a día; ese que por cualquier situación me hace automáticamente armar versos, frases, oraciones en la cabeza haciéndome acordar de cuando tenía doce o trece años. Todo se encadena solo, descascarándome de a poco mi vulnerabilidad por las cosas que odio, armando frases de las partes buenas que tiene cada punto que detesto, queriendo vivir mi rutina con un pedazo de papel y un lápiz… desde que tengo uso de razón mi mente vive todos los días armando y desarmando palabras y muchas se me han ido por no tener algo a mano para anotarlas. Me sentía frustrada y a veces odiaba que mi conciencia fuera tan automática. Me dejaba de lado, se le olvidaba que era lo que yo quería y lo que no; yo, ya no era la que mandaba, definitivamente.
En un momento me ponía a escribir de la forma más sutil, soñadora y consecuente de lo que podía imaginar, como si escribiera libros para un lector maduro, serio y a la vez surrealista. Mi mente se aburrió, lo encontró demasiado típico, quiso cambiar y me puse a garabatear otro tipo de literatura en lo que sea; una mesa, una boleta, cualquier cosa que lo hiciera parecer sarcástico y crítico de lo realista… o de lo que la gente cree que puede ser realista.
Hoy empiezo por mezclar los dos tipos; la literatura sigue siendo la misma, siempre será la literatura perfecta que quiero. Aun así no dejo de pensar que la retórica hace de mi vida una cosa estúpida e irónica que se contradicen entre sí, haciéndome poner a mi como la tonta en todos los sentidos, la falsa y la mentirosa. La verdad es que soy súper sarcástica, soy súper irónica y en realidad me encanta serlo. Naturalmente.


