sábado, 25 de diciembre de 2010

Fragmentos en el cuaderno de "Historia del Arte"


Y si bien no había pasado mucho tiempo, se me hizo eterno igual. A ratos dormía y soñaba con la película que tantas veces nos han hecho ver. Yo estaba ahí justo en el momento en que los homínidos se despiertan y ven el monolito en frente de sus narices, “qué gran metáfora de Kubrick”, pensaba y después invadía mi cabeza de pensamientos abstractos que caían en el “y él como sabe”, “¿y si el hombre siempre fue hombre?”. Años de evolución, millones de años evolutivos para envolvernos ahora un pensamiento humano racional, pobre, mediocre y destructor. No ha habido evolución, no la ha habido.

- El homínido se convirtió en bípedo cuando comenzó a ocupar las armas, para poder tomar el hueso con la mano y matar a la presa.- decía el profe, de una forma chistosa, con gestos y actitudes que hacían parecer que le estuviera enseñando a niños de primero básico. “Claro, ni siquiera fue para cualquier otra cosa, sino para ocupar armas”. ¿Por qué somos tan básicos, por qué el pensamiento no va más allá de lo material, de lo racional?” No quería pensar más, si lo hacía me enojaba con todos y prefería estar encerrada, haciendo cualquier otra cosa que no sea sociabilizar con tanta estupidez. La naturaleza nos ha pasado por encima a todos, y cada uno lo sabe tan bien y por eso temen; le buscan una explicación, pero que bah! En el peor de los momentos no necesitaremos explicaciones, no hay por qué darlas.
¿En qué momento el mono decidió salir de la fosa del Rift? Sólo para dejar la cagada. Mejor se hubiera quedado ahí. Treinta millones de años de evolución humana por nada, qué mierda el paleolítico, el neolítico, la historia, la primera guerra, las vanguardias, Einstein, los marxistas, la segunda guerra, la religión, la ciencia, la bomba atómica..,. El humano siempre nació humano, el mono siempre fue mono, pero hay veces que no encuentro ni la menor diferencia entre el mono y el humano y tal vez Darwin tenía razón. En qué nos hemos convertido?. El humano siempre fue humano, la evolución y el cambio genético, ese supuesto cambio que hizo del mono humano no me hace CLICK, ni SWICH, ni TIN, ni BANG.¿Qué se cree el hombre para aprobar sus propias teorías a base de sus mismas investigaciones, que creen ser las correctas a su mismo juicio?
Salí de la sala súper perdida “puta, años pasándome rollos con la estupidez humana, del racionalismo, la evolución, el cambio, la abertura hacia los "desconosido"  para que a los veinte años me sigan llenando la cabeza con las mismas weás de siempre?”
Paremos de hueviar, estamos puro dando jugo y lo peor es que todos los saben.

A veces siento que seguimos en lo mismo que hace años atrás... hagamos que el tiempo no sea en vano, no lo creo, aunque me enoje y wevee y me las dé de críticona... nada ha pasado en vano


EL MONOLITO, EL HUESO, LA HERRAMIENTA Y EL MONO. 

martes, 7 de diciembre de 2010

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Como cuando era chica, envolvía una de mis piernas con mis dos manos, era tan flaca y chica que mis manos eran capaces de envolver casi todo el muslo.
Algunas noches tenía ciertos rituales, como de dejar ciertas cosas en lugares específicos o despertarme cuando la luna llegaba a mi ventana: me bajaba de la cama y me arrodillaba donde justo me llegaba luz de luna. Era todo un ritual, no sé por qué lo hacía, pero ahí me quedaba.
Ahora, antes de acostarme me estiro en la cama, bailo arriba de la cama, saco fotos arriba de la cama y ya en la noche no salgo de la cama.
Tampoco llega luz de sol ni de luna que me haga levantar en medio de la noche sólo pa' mirar.
Cuando era chica todo era mucho más...no sé.

sábado, 13 de noviembre de 2010

Yo aún recuerdo




Cuando alguien dijo: Con esta película aprendí más de la vida en pocos segundos que toda la mierda que vivo a diario.

Para que eso no pase... no vivas pensando que todo es una mierda, pues esa misma mierda te está tapando la vista.


miércoles, 29 de septiembre de 2010

La súper pollita

Yo, cuando chica almorzaba en la cocina. Una cocina grande, suereña, con "cocina leña", calentita y papel mural estampado con flores rosadas... que se escondían entre grumos de puré que tirábamos con mi hermana; agarrabamos la cuchara llena de comida y tratabamos de achuntarle a algo, cualquier cosa que sirva de puntería.. eramos cómplices y socias, pero al decir verdad a ella siempre se le ocurrían las maldades y después me echaba la culpa a mi.
Yo, cuando chica seguía a mis hermanas en calzones por la casa y siempre me escondía para que no me vean; los Domingos iba a saltar a la cama de mi mamá mientras veía cachureos y cuando andaba en bicicleta nunca pasaba las posas de agua porque pensaba que eran hoyos infinitos. Me escondía detrás del sillón para hacer "obras de arte" en la pared, tenía unas patas rosadas con blanco que eran mas o menos mi promesa y una polera de unos monos y leones que no sé por qué me gustaba tanto, nunca me los sacaba.
Yo, cuando chica me pasaba al terreno de al lado, inóspito y abandonado, a sacar castañas; iba al lago con mi nana y allá siempre me contraba con mis compañeros; en colegio iba en los talleres de arte, infancia misionera y jugetería. En el taller de arte podía pintar paisajes, monos y mancharme, nunca ensusiarme; una vez me gané una lugar en una expo gracias un mono hecho en una botella. En infancia misionera iba de viajes/paseos a panguipilli, temuco y pueblitos cercanos, era sólo para perder clases, y cuando hacíamos bailes siempre me elegían de "principal" sólo porque era bajita y flaquita y así podían levantarme y darme vueltas. En juguetería hacíamos muñecas de algodón, de género, cocíamos y bailabamos arriba de las mesas.
Yo, cuando chica viajaba a Santiago y creía que las puertas del metro eran sensoriales o algo por el estilo, funcionaban con una especie de laser que detectaba si había alguien cruzandose y me pasaba el rollo de que el tren del metro avanzaba a una velocidad casi como de años luz....y me compraba helado egocéntrico que en ese entonces costaba $300.
Iba a darme vueltas en los juegos que estaban detras de los departamentos de mi abuela, me tiraba de un refalín gigante y azul, creía que el ratón hacía castillos con los dientes recolectados, me las daba de poeta y dibujante y mi hermana siempre me pedía ayuda en clases de computación porque no cachaba ná. Me escondía detrás del kiosko y no sé por qué, pero desde primero a cuarto básico en los recreos nos gustaba molestar a "niños grandes" (de octavo) y tampoco sé por qué, pero justo esos niños siempre se llamaban Felipe. Con mis amigas nos colabamos a los desayunos en los que nunca nos inscribimos y nos ibamos detrás del gimnacio a cantar y a darnos de rebeldes para que después venga la inspectora con una escoba a perseguirnos. Jugabamos a la botellita y lo máximo de adrenalínico era un beso, en la mejilla, del Daniel.
$100 el algodón de azucar a la salida del colegio, shows para ir al Mc Donlads, monjas que te mandan a inspectoría, caídas en patines rollers desde la cuesta, tocarle el citófono al vecino, escapar de mi hermano, esconderme del payaso que se pasea en globo, llorar porque en la bomba de vencina no me limpian el vidrio, chocar siempre con algún poste, echarle jugo de melón tuna a la sémola, meternos al patio "prohibido" (por qué siempre en los colegios de monjas hay como patios prohibidos y lugares secretos?),jugar tazos en el furgón... y siempre me escondía de todo, porque era súper cobarde.

Yo, cuando chica era súper polla.


jueves, 23 de septiembre de 2010

Y si un día dijera:


Mi sentido del humor no está de lo mejor,
mi cabeza cae y mis manos van al lado,
mis pies no sienten el suelo, no avanzan ni pretenden...
mi ser no ve, no siente, no cree.

estaría todo perdido.


sábado, 18 de septiembre de 2010

Tuve un sueño

Tuve un sueño, uno raro, los típicos sueños que son más que "mágicos", espirituales: Iba en un auto, de copiloto y el tipo que manejaba supuestamente era mi pololo. Algo tránfugo teníamos, el ambiente estaba tenso, el sol casi se escondía y el desierto se veía casi rojo, íbamos en busca de algo, algo bueno. Las ventanas abiertas hacían que mi pelo flameara como una bandera y tomara ese tono cobrizo, que nunca tiene; mi cara se mezclaba entre el sol y mi pelo... y él, mientras manejaba, me miraba con una pequeña risita, como si olcultara muchos secretos; los dos al parecer teníamos un gran secreto.. el problema esque no sé cual. Llegamos a una playa vacía, el tipo saca una cámara con un gran foco y comienza a fotografiarme en la orilla del mar, haciendo muecas, mezclando mis blancuchas piernas con la arena oscura, en fin no íbamos a eso "deja la cámara y ponte serio"... algo buscabamos, estábamos ahi por algo, no sé qué, en el sueño lo sabía. Ahora no.
De pronto alguien me habla; la voz de una mujer, me dice que mire a mi alrededor, que busque bien.. "donde las nubes no toquen el mar" fue su gran frase. No podía creelerlo, me sentía frustrada..no podían darme una metáfora, porfavor no, estaba cansada, no quería metáforas ni puzles, nada que tenga que decifrar.. con la mano en la cabeza giro, observando la playa, la cara que tenía en ese momento creo que era la copia feliz de una suplica, de un vacío mental. Veo el mar, ese mar de película con un atardecer casi cliché, nubes rojas, naranjas y moradas producían un reflejo hermoso, de pronto en un cierto lugar no habían nubes, era como un vacío sobre el agua y también un vacío en el agua, no había reflejo. "Ahí! ahí! es!!" le dije. Camino hacia el mar, lento y segura, parada en la orilla comienzo a caminar mar adentro... con las manos sin tocar el agua..sólo rosando ese aire que hay entre el agua y mi palma. me detengo justo en el lugar indicado, el agua me llegaba un poco más arriba que mi cintura, miré que todo estubiera bien a mi alrrededor.. tomé aire hasta que mis mejillas no daban más de infladas, sin botar el aire me sumergí............ Desperté.













viernes, 27 de agosto de 2010

En primera persona

"Me rompe los esquemas, pero no como cualquier tipo; no como los poco cotidianos, los hombres espontáneos que dicen romper esquemas y al final sólo siguen otros que están en la lista de los no-cotidianos.
Este pasa el límite de lo obsurdo, y no tiene que esforzarse para que yo me arrastre detrás de él. Haga lo que haga me mata de la forma mas dulce, suave y sutil; me quema, como si quisiera vivir y morir por él, al mismo tiempo. Como si sus palabras hirientes y sarcásticas resbalaran por mis hombros, pasando por mi cuerpo sin hacerme ningún daño y llegaran a mis pies para poder pisotearlos como a un bicho.
No soy masoquista, sólo sé que su rencor es el disfráz de su más mínimo deseo, que al ser inevitable llega a ser hiriente y después de eso no hay salida; oh! cuanto espero amarlo, borrarle su dolor con un dedo cuando toque su cuerpo, con un botón mágico al apretar su nariz... oh dios! sácame de este sueño.. no quiero estar aquí. no quiero".

miércoles, 25 de agosto de 2010

Estoy cansá...


Estoy cansá de los humanos, de las estupideces, de los resentidos, de los poco "vivos"... estoy cansá de las termoeléctricas, de las hidroeléctricas, de que no pesquen a los mapuches, de que en la tele den puras porquerías y que por poco hagan tazones, globos, poleras y banderitas con inscripciones como "I love Chile, I love mineros"...
Estoy cansá del metro, estoy cansá de que suba la tarifa del pase, estoy cansá de Santiago, estoy cansá porque he dormido poco, estoy cansá de los que están cansados y de los alegones...por eso ahora dejo de alegar.

Me gusta el arte; me recuerda cuanto puedo amar. Me gusta la música; me recuerda que puedo sentir. Me gusta amar; me recuerda que puedo entregar. Me gusta el frío; me recuerda que estoy viva. Me gusta cansarme; me recuerda que puedo descansar.

lunes, 23 de agosto de 2010

A mi siempre me gustó escribir, pero



Me parecía intrigante escribir lo que nunca escribo –pero que sí escribí alguna vez- dejar de lado los escritos sarcásticos, irónicos, pesados y críticos empezando por lo dulce y metafórico, eso que hace sonar todo de otro mundo, esa narración detallada que describe con exactitud hasta el olor más difícil de adivinar. Estoy aquí de nuevo, viviendo el día a día; ese que por cualquier situación me hace automáticamente armar versos, frases, oraciones en la cabeza haciéndome acordar de cuando tenía doce o trece años. Todo se encadena solo, descascarándome de a poco mi vulnerabilidad por las cosas que odio, armando frases de las partes buenas que tiene cada punto que detesto, queriendo vivir mi rutina con un pedazo de papel y un lápiz… desde que tengo uso de razón mi mente vive todos los días armando y desarmando palabras y muchas se me han ido por no tener algo a mano para anotarlas. Me sentía frustrada y a veces odiaba que mi conciencia fuera tan automática. Me dejaba de lado, se le olvidaba que era lo que yo quería y lo que no; yo, ya no era la que mandaba, definitivamente.
En un momento me ponía a escribir de la forma más sutil, soñadora y consecuente de lo que podía imaginar, como si escribiera libros para un lector maduro, serio y a la vez surrealista. Mi mente se aburrió, lo encontró demasiado típico, quiso cambiar y me puse a garabatear otro tipo de literatura en lo que sea; una mesa, una boleta, cualquier cosa que lo hiciera parecer sarcástico y crítico de lo realista… o de lo que la gente cree que puede ser realista.

Hoy empiezo por mezclar los dos tipos; la literatura sigue siendo la misma, siempre será la literatura perfecta que quiero. Aun así no dejo de pensar que la retórica hace de mi vida una cosa estúpida e irónica que se contradicen entre sí, haciéndome poner a mi como la tonta en todos los sentidos, la falsa y la mentirosa. La verdad es que soy súper sarcástica, soy súper irónica y en realidad me encanta serlo. Naturalmente.