viernes, 27 de agosto de 2010

En primera persona

"Me rompe los esquemas, pero no como cualquier tipo; no como los poco cotidianos, los hombres espontáneos que dicen romper esquemas y al final sólo siguen otros que están en la lista de los no-cotidianos.
Este pasa el límite de lo obsurdo, y no tiene que esforzarse para que yo me arrastre detrás de él. Haga lo que haga me mata de la forma mas dulce, suave y sutil; me quema, como si quisiera vivir y morir por él, al mismo tiempo. Como si sus palabras hirientes y sarcásticas resbalaran por mis hombros, pasando por mi cuerpo sin hacerme ningún daño y llegaran a mis pies para poder pisotearlos como a un bicho.
No soy masoquista, sólo sé que su rencor es el disfráz de su más mínimo deseo, que al ser inevitable llega a ser hiriente y después de eso no hay salida; oh! cuanto espero amarlo, borrarle su dolor con un dedo cuando toque su cuerpo, con un botón mágico al apretar su nariz... oh dios! sácame de este sueño.. no quiero estar aquí. no quiero".

miércoles, 25 de agosto de 2010

Estoy cansá...


Estoy cansá de los humanos, de las estupideces, de los resentidos, de los poco "vivos"... estoy cansá de las termoeléctricas, de las hidroeléctricas, de que no pesquen a los mapuches, de que en la tele den puras porquerías y que por poco hagan tazones, globos, poleras y banderitas con inscripciones como "I love Chile, I love mineros"...
Estoy cansá del metro, estoy cansá de que suba la tarifa del pase, estoy cansá de Santiago, estoy cansá porque he dormido poco, estoy cansá de los que están cansados y de los alegones...por eso ahora dejo de alegar.

Me gusta el arte; me recuerda cuanto puedo amar. Me gusta la música; me recuerda que puedo sentir. Me gusta amar; me recuerda que puedo entregar. Me gusta el frío; me recuerda que estoy viva. Me gusta cansarme; me recuerda que puedo descansar.

lunes, 23 de agosto de 2010

A mi siempre me gustó escribir, pero



Me parecía intrigante escribir lo que nunca escribo –pero que sí escribí alguna vez- dejar de lado los escritos sarcásticos, irónicos, pesados y críticos empezando por lo dulce y metafórico, eso que hace sonar todo de otro mundo, esa narración detallada que describe con exactitud hasta el olor más difícil de adivinar. Estoy aquí de nuevo, viviendo el día a día; ese que por cualquier situación me hace automáticamente armar versos, frases, oraciones en la cabeza haciéndome acordar de cuando tenía doce o trece años. Todo se encadena solo, descascarándome de a poco mi vulnerabilidad por las cosas que odio, armando frases de las partes buenas que tiene cada punto que detesto, queriendo vivir mi rutina con un pedazo de papel y un lápiz… desde que tengo uso de razón mi mente vive todos los días armando y desarmando palabras y muchas se me han ido por no tener algo a mano para anotarlas. Me sentía frustrada y a veces odiaba que mi conciencia fuera tan automática. Me dejaba de lado, se le olvidaba que era lo que yo quería y lo que no; yo, ya no era la que mandaba, definitivamente.
En un momento me ponía a escribir de la forma más sutil, soñadora y consecuente de lo que podía imaginar, como si escribiera libros para un lector maduro, serio y a la vez surrealista. Mi mente se aburrió, lo encontró demasiado típico, quiso cambiar y me puse a garabatear otro tipo de literatura en lo que sea; una mesa, una boleta, cualquier cosa que lo hiciera parecer sarcástico y crítico de lo realista… o de lo que la gente cree que puede ser realista.

Hoy empiezo por mezclar los dos tipos; la literatura sigue siendo la misma, siempre será la literatura perfecta que quiero. Aun así no dejo de pensar que la retórica hace de mi vida una cosa estúpida e irónica que se contradicen entre sí, haciéndome poner a mi como la tonta en todos los sentidos, la falsa y la mentirosa. La verdad es que soy súper sarcástica, soy súper irónica y en realidad me encanta serlo. Naturalmente.