viernes, 27 de agosto de 2010

En primera persona

"Me rompe los esquemas, pero no como cualquier tipo; no como los poco cotidianos, los hombres espontáneos que dicen romper esquemas y al final sólo siguen otros que están en la lista de los no-cotidianos.
Este pasa el límite de lo obsurdo, y no tiene que esforzarse para que yo me arrastre detrás de él. Haga lo que haga me mata de la forma mas dulce, suave y sutil; me quema, como si quisiera vivir y morir por él, al mismo tiempo. Como si sus palabras hirientes y sarcásticas resbalaran por mis hombros, pasando por mi cuerpo sin hacerme ningún daño y llegaran a mis pies para poder pisotearlos como a un bicho.
No soy masoquista, sólo sé que su rencor es el disfráz de su más mínimo deseo, que al ser inevitable llega a ser hiriente y después de eso no hay salida; oh! cuanto espero amarlo, borrarle su dolor con un dedo cuando toque su cuerpo, con un botón mágico al apretar su nariz... oh dios! sácame de este sueño.. no quiero estar aquí. no quiero".

No hay comentarios:

Publicar un comentario