jueves, 12 de octubre de 2017

bosque-jo

Iba así, como de repente
Como uno no anda siempre.
De improvisto,
Levantando las patitas
Y caminando chiquitito
¡paf!
Pegó un salto.

El bosque no pudo más,
Se largó a reír
Y se río todo el rato.
Y algunos con los pies sin nada,
En la tierra húmeda y blandita.
Eso igual me daba risa.

A veces,
Puede ser que se me olvide,
Sólo que estoy en otro bosque
Con rincones y recovecos que aplastan
Acechan y
Rasgan, rasgan, rasgan.
Como dijo la Antonia la otra vez:
“lo mágico y triste de la vida”

Como las camas en piezas viejas,
Roñosas, gastadas, desgarradas.
Esas en las que uno duerme
Cuando viaja
Pero son mágicas por lo mismo.
Las camas huesudas, flacuchentas.
El bosque flacuchento, risueño
Y de repente

El alma huesuda. 

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